Debo aclarar que dormí sumamente tensa por no poder inscribirme a una materia por falta de cupo. El estrés lo único que provocaba era que tuviera "sueños" (a mi entender, alucinaciones) donde yo no podía realizar la inscripción por distintos motivos. O se me apagaba la computadora, o mi Internet no funcionaba (jamás lo hace).
Posterior a todo ese menjunje, soñé con mis amigas. Estaba con ellas, como en cualquier otra situación normal, donde te actualizas de la vida, por más que no haya nada nuevo que contar. ¿Quienes son los chicos nuevos que ahora tienen como tontas enamoradas a mis amigas? ¿Con quién se pelearon? ¿Por qué Juana y Marta discuten al tener la misma ropa? En fin, no tenía sentido, pero se disfrutaba.
Al instante de terminar de comer la última porción de pizza que mi estómago podía recibir, llega una personita anónima (digamos que se llama "x") quién también poseía gran relación de afecto amistoso que yo. No había ningún problema. Era obvio que entre nosotros dos pasaban cosas, todos lo sabían, pero no iba al caso en ese momento.
Deciden abrir una botella de champange para el postre, y prosiguen la charla afuera de la casa/departamento/cabaña donde nos encontrabamos. Yo no estaba incluída en ese grupo, debido a que tenía mucho sueño y prefería dormir. Al otro día, me despido de todas y de él como corresponde. Tenía que ir a casa a inscribirme (si, un trauma total con las materias). "Hablamos cuando te despiertes" fue todo lo que le dije a "x", se estaban yendo a dormir y yo a estudiar.
Al momento de compartir un diálogo con este muchacho, lo primero que se ocurre en decirme es "No por vos voy a dejar de hacer las cosas que me gustan" ; "No sos nadie en mi vida" ; "A veces siento que me gustan más los hombres que vos". Y me desperté, porque no tenía sentido, y porque no quería escuchar eso (y no lo quiero escuchar jamás)
¿Algún análisis?
Besito lúcido y cósmico
No hay comentarios:
Publicar un comentario